Escrito el 27 de Abril de 2011 por turisticut
Si alguna vez has visitado Córdoba sabrás que los patios de las casas son una de las cosas de las que más se enorgullecen sus habitantes. Y no es para menos: cuando llega la primavera, los blancos patios de las casas se adornan con flores y las casas compiten por ver quién tiene el patio más bello.
El Festival de los Patios cordobeses se empezó a celebrar a principios del siglo pasado (se cree que el primero tuvo lugar en 1918), aunque no siempre se celebraba cada año. Lo que sí parece claro es que es a partir de finales de los años 40 cuando el festival se consolida como una tradición anual y se convierte en uno de los grandes reclamos turísticos de Andalucía. De hecho, existe un abono que da acceso a los visitantes a una veintena de patios particulares, donde pueden comprobar con deleite que los cordobeses han hecho de ellos un auténtico arte. Los que participan en el Concurso de Patios -organizado por el ayuntamiento- se señalan con macetas de setos que flanquean las puertas.
Los patios son de lo más variado y aprovechan la riqueza arquitectónica de Andalucía: desde palacetes árabes hasta las más sencillas casas, desde el siglo X al XX, de influencia mudéjar o castellana, con pozos, estanques o enredaderas… cada patio es un mundo nuevo y agradeces no ser el jurado que tenga que decidir cuál es el mejor, porque la cosa está muy reñida a veces.
Pero el Festival es toda una fiesta también por la noche: se puede escuchar música en la calle, barras al aire libre y ambiente festivo que se alarga durante varios días; hasta el final del festival, que este año termina el 15 de mayo. Y es que algo que no se puede decir de los andaluces es que no sepan divertirse.
Vía reserva de coches.com
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Escrito el 8 de Junio de 2010 por turisticut
Ciudad del Cabo (Cape Town) es uno de esos lugares irresistibles para el viajero que, tras visitarla, no dudaría en quedarse a vivir. Ubicada entre el océano y la Montaña de la Mesa, la ciudad enamora por su ambiente cosmopolita y las distintas alternativas que ofrece al turismo: desde avistar pingüinos, ballenas o tiburones, hasta recorrer una zona de viñedos que no parece de este continente.
Todo el que la conoce, repite, o por lo menos se queda con las ganas. Naturaleza en mayúsculas es lo que nos aguarda en Ciudad del Cabo, y también mucho glamour. Los surafricanos pudientes que pueden elegir dónde vivir, la eligen a ella. Además, su bendito clima, la espectacularidad de sus paisajes y sus buenos precios hacen que por aquí se rueden cada año infinidad de películas, anuncios y producciones de moda, contribuyendo a darle a esta niña mimada de África un aire cosmpolita del que no pueden presumir tantas ciudades del mundo.
Ciudad del Cabo tiene una de las ubicaciones más redondas del planeta, encajonada entre el océano y los perfiles rasos de la Montaña de la Mesa, desde cuyas alturas llega a avistarse en los días despejados toda la Península del Cabo. Sin salir prácticamente de ésta, en un mismo día pueden verse las colonias de focas de Duiker Island y las de pingüinos de Boulders Beach, llegarse hasta la última esquina del Cabo de Buena Esperanza o hacer una degustación en las aristocráticas bodegas que erigieron los holandeses en el siglo XVIII, entre unos paisajes de viñedos tan inmaculados que parece inconcebible que también esto sea África.
Tres o cuatro días en un coche de alquiler sería lo mínimo para sacarle el jugo a su provincia, aunque por la noche conviene regresar a la ciudad para vivir su ambiente, sus restaurantes y locales tremendamente chic en los que resulta fácil jugar a ser rico, porque por muy cool que sea el lugar rara vez la factura será de esas que le indigestan a uno la cena. Además, aunque es cierto que los que frecuentan estos locales siguen siendo en su mayoría blancos, también hay negros entre los comensales; algo impensable hace apenas veinte años, cuando todavía el país vivía bajo el apartheid.
Vía Revista Viajar
Etiquetas: AFRICA, ambiente, apartheid, avistar pingüinos, ballenas, bodegas, Boulders Beach, Cabo de Buena Esperanza, Cape Town, Ciudad del Cabo, clima, colonias de focas, cosmopolita, Duiker Island, glamour, holandeses, irresistible, Montaña de la Mesa, naturaleza, océano, paisajes, Sudáfrica, tiburones, viñedos
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Escrito el 16 de Marzo de 2010 por turisticut

Con el comienzo de la primavera y la proximidad de la Semana Santa y de la feria de Abril, Sevilla cobra un protagonismo especial. Sus calles, monumentos y parques se llenan de gente tanto de la capital andaluza como de otros puntos que se acercan a disfrutar del esplendor de la ciudad. Y dentro de este disfrute, la noche sevillana merece mención aparte.
La noche en Sevilla es una maravilla que comienza pronto, sobre todo a partir de los jueves. No hay que olvidar que se trata de una ciudad universitaria, con lo que la diversión nocturna está asegurada. El buen tiempo que disfruta la ciudad hace que, coincidiendo con el comienzo de la primavera, las terrazas y zonas de bares estén atestadas los fines de semana; la gente deja las cenas para otra ocasión y disfruta de las tapas desde las ocho de la tarde, acompañadas de una cervecita. A partir de las once, la cerveza se abandona a favor del popular “rebujito“ (mezcla de vino de manzanilla, Seven Up y hielo) y las primeras copas. La Calle Betis y el barrio de Triana son justamente las zonas más afamadas de la ciudad por su ambiente nocturno; están plagadas de pubs.
Las discotecas ubicadas en antiguos edificios de la zona de la Expo 92 también suelen estar muy concurridas, sobre todo por el ambiente más urbano y fashion de la ciudad. En esta zona las copas son más caras, y las edades oscilan entre los veinte y los treinta años.
La Alameda, en el casco urbano, es más alternativa, y aunque la zona no es muy conocida por los turistas, sus bares de copas suelen ofrecer actuaciones y exposiciones. Las copas son baratas, y el ambiente en la calle suele ser tolerante y pacífico. Los más noctámbulos se puden acercar al barrio de Nervión, donde los bares, pubs y discotecas pueblan las aceras, para todos los gustos. En la zona del Arenal, detrás de la Maestranza, hay también sitios con buen ambiente, destacando Groucho, un clásico de los viernes por la tarde-noche. Y para los que busquen macro discotecas, en la Isla de la Cartuja está Antique, al lado del parque temático Isla Mágica.

Vía www.mundoviajero.net
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