Antigua es una de las ciudades coloniales más bonitas de Latinoamérica y una visita obligada para todo viajero que cruce el charco con ese rumbo. La Antigua Guatemala, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1979, es un lugar de vivos colores y calles empedradas, estratégicamente escondida entre los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango. La ciudad fue la capital de Guatemala durante más de 200 años hasta que un gran terremoto la asoló y la capital se trasladó a 45 km, la actual ciudad de Guatemala.
Lo mejor es pasear y dejarte envolver por su gente, sus sonidos, sus colores, sus olores… No dejes de visitar las iglesias de La Merced, San Francisco y las Capuchinas.
RECOMENDACIONES
- Un buen hotel es Casa Santo Domingo, un antiguo convento restaurado con mucho gusto y espacios abiertos.
- En Semana Santa las calles se cubren de alfombras de flores y motivos decorativos hechos con serrín que merece la pena ver.
- Los domingos se celebra un mercadillo en el parque Central. No dejes de visitarlo.
Vía missviajes.com

Las fallas se organizan por las comisiones de fallas. En varios chaflanes de Valencia, los vecinos se constituyen en comisión fallera, buscan un bajo para reunirse, buscan dinero de los comerciantes de la zona para que paguen los monumentos, buscan publicidad, etc. Cada año nombran a una mujer, fallera mayor, y a otra fallera mayor infantil.
Es de destacar en algunas de ellas la impresionante iluminación de sus calles; una de las más importantes es la Falla Sueca-Literato Azorín. 


Allí, con las flores, se hace el manto de la Virgen. Al principio solo hay un esqueleto hecho de madera con la cara de la Virgen; una vez finalizada la ofrenda, ese equeleto queda cubierto por las flores que las falleras han ido llevando y componen su figura con un manto de flores. Lo mejor es ir la tarde del 19 a ver como ha quedado de engalanada La Plaza de la Virgen.
La noche del 19 de marzo se queman todas las fallas en este orden: primero las infantiles, luego las de los barrios, después la ganadora del primer premio y por último la de la plaza del Ayuntamiento. Es de rigor que la fallera mayor encienda esta última y llore embargada de emoción viendo como se quema la falla de su reinado al compás del himno de Valencia. Con 