Alicante, un paraíso para los turistas celíacos

Alicante quiere convertirse en el primer destino turístico de toda Europa para personas celíacas, una especie de paraíso para los turistas celíacos.

logo-celiacosCon ese objetivo ha nacido el “Club de restauración para celíacos“, una iniciativa pionera en España a la que de momento se han adherido 13 restaurantes de Alicante y 70 en el conjunto de la Comunidad Valenciana. Estos establecimientos garantizan “que su oferta gastronómica, o parte de ella, está adaptada a las personas que padecen este trastorno alimenticio”, caracterizado por la intolerancia al gluten, según declaraciones de la presidenta de Acecova (Asociación de Celíacos de la Comunidad Valenciana), Isabel Tegedor.

El sector turístico de la Costa Blanca espera con esta iniciativa llegar a un mercado potencial de clientes “que sobrepasa los siete millones y medio de personas en toda Europa”, según cálculos del presidente de la Asociación provincial de Empresarios de Hostelería en Alicante, José Izquierdo. “No hay que olvidar que esta enfermedad afecta en España a 400.000 personas y a más de dos millones y medio de europeos. Se trata de gente que cuando viaja, junto con su familia, el principal criterio a la hora de elegir hotel o restaurante es la atención que se va a dispensar en él al celíaco”. Con este proyecto, detalla Isabel Tegedor, se pretende crear “una red de establecimientos que garantice que no haya ningún punto de la gluten-free-logoComunidad alejado más de 20 kilómetros de algún restaurante preparado para los celíacos”. Al margen de los 70 restaurantes que se han sumado en la Comunidad, “hay otros veinte en lista de espera”, afirma Izquierdo. Todos los establecimientos “han recibido información detallada sobre los productos que puede consumir un celíaco. Además, se han impartido cursos a todo el personal de los restaurantes, desde cocineros a camareros, para enseñarles a cocinar los platos y evitar posibles contaminaciones cruzadas”.

Dentro de la campaña de difusión se va a poner en marcha una página web (www.restauracionparaceliacoscv.com) y se ha editado una guía de bolsillo, en castellano e inglés, con los restaurantes que conforman el club. En ella se especifica, además de los datos propios del establecimiento, si su carta está adaptada a celíacos o si ofrece menús especiales. También se recogen los precios, que oscilan entre los 5 y los 35 euros. Esta guía será presentada, próximamente, en el marco de un encuentro que se celebrará en Valencia y que reunirá a asociaciones de celíacos de toda Europa.

Vía viajaryviajar

Puerto Viejo, Pura Vida

Costa Rica sigue siendo un destino inexplorado por el turismo en masa y uno de los sitios más exóticos en el mundo.

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Puerto Viejo, un pequeño pueblo caribeño cercano a la frontera de Costa Rica con Panamá, es quizá el secreto mejor guardado del Caribe. Todavía no está contaminado por el asfalto ni el cemento de los estrellados hoteles “todo incluido”, ni sobrepoblado por turistas cariblancos con relleno abdominal, o parejas en intensa luna de miel. Aquí sólo existe un cajero electrónico, el trasporte de moda son las bicicletas con freno de pedal y canastilla de acero, la bebida típica es la popular hiel, un refresco de jengibre con generosas gotas de limón, y el almuerzo tradicional es el casero rice and beans, sabroso arroz con frijoles negros cocido con agua de coco. Y definitivamente, el deporte oficial es el surf. Aquí, el Caribe muestra sin caretas todos sus matices y colores para una relajada visita, más excitante aún si sabemos que en este auténtico paraíso podemos enfrentar la ola más potente de Costa Rica, la popular Salsa Brava.

A Puerto Viejo se llega desde San José tras cuatro horas de viaje observando el exuberante bosque lluvioso del Parque Nacional Braulio Carrillo, decenas de pequeñas casas de colores al borde de la carretera, enormes reptiles tomando sol a la orilla de ríos cristalinos, y extensas plantaciones de banano, cocoteros y café, uno de los mejores del mundo. Así es Costa Rica, un país rebosante de vegetación en cada rincón, ángulo o punto cardinal. Crecen árboles y plantas en las delgadas fisuras de las veredas y pistas, musgo en las ventanas de los microbuses, y hasta hojas en las maderas que cercan sus campos. Y no es exageración.

El camino asfaltado termina acá. La principal avenida que cruza todo el pueblo está afirmada con pequeñas piedras y hay un par de calles que la cruzan hasta perderse en las olas. Eso es todo. La mayoría de hoteles o cabinas se han instalado al borde del mar y se encuentran dispersos en alguna de las cinco playas que hay en Puerto Viejo de Talamanca. La de mayor diversión es la zona de Salsa Brava, en el corazón del puerto y frente al legendario bar Stanford, desde donde se ve toda la acción.

Hace no más de 60 años, cuando la discriminación hacia la población negra de Costa Rica aún no era desterrada, esta zona del Caribe sur estaba completamente relegada. Y se puede decir que la enérgica ola de Salsa Brava fue la que le abrió las puertas a este rincón olvidado por el hombre. Llegó 1949 y los descendientes de jamaiquinos y afrocaribeños que vivían en esta tierra por fin se pudieron movilizar libremente por todo el país, y viceversa. Aunque las pequeñas comodidades como la electricidad, el asfalto y las líneas de teléfono tardaron en llegar, esto nunca fue un impedimento para que las tribus de surfistas de todo el mundo buscaran la manera de plantarse con su tabla en este pedazo de Caribe.

En un inicio llegar a Puerto Viejo era una odisea de una semana viajando en los destartalados buses interprovinciales e intercalando el recorrido sobre ligeras canoas que atravesaban algunos ríos. Ahora se llega en pocas horas desde San José, la capital; los caribeños abrieron sus puertas al turismo, y es muy fácil encontrar excelentes locales con vista al mar turquesa donde el calypso y el reggae fluyen suavemente al caer la tarde. Sin embargo, la ola sigue siendo la misma.

Vía viajeros.com

El Festival de los Palacios de Hielo de Harbin

Harbin, la capital de la provincia más septentrional de China, celebra cada invierno el Festival de los Palacios de Hielo, una tradición que se remonta siglos atrás.

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A partir del mes de enero, la ciudad acoge las obras de arquitectos, escultores profesionales o aficionados procedentes de todo el estado y de otros países. Durante más de tres meses, el pueblo colabora con los participantes para transformar la céntrica plaza de Zhaolin en el escenario de un cuento de hadas.

En el mes de diciembre suelen comenzar los trabajos de extracción de grandes bloques de hielo del río Shongua. Obreros de la construcción, campesinos, voluntarios y curiosos se entregan a esta dura tarea para que la expertas manos de los concursantes esculpan el agua petrificada como si se tratase de barro.

Miles de turistas de todo el mundo acuden cada año a Harbin para admirar estas monumentales esculturas, así como las miles de obras de menor tamaño diseminadas por toda la ciudad. Un jurado se encarga, desde el primer día, de evaluar las obras y otorgar los premios, aunque la mayoría de escultores que participan en este evento lo hacen simplemente por pura afición.

La llegada de la noche convierte la ciudad en un espectáculo increíble. Centenares de luces de neón se fusionan con la hermosa transparencia del hielo, convirtiendo a Harbin en una auténtica ciudad de fantasía.

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Después de esta experiencia, una visita turística al resto de la ciudad permite admirar la influencia rusa en la zona. Allí se alza una Iglesia Ortodoxa de Santa Sofía, el mayor exponente del culto ortodoxo en  Asia. La influencia del país vecino también se puede apreciar en las tiendas de souvenirs, donde se pueden adquirir productos típicos como el vodka.

Vía vuelaviajes.com

Las ciudades más odiadas por los turistas

Lonely Planet, la conocida editora de guías ha presentado una lista con las ciudades más odiadas por los turistas basándose en las opiniones de sus lectores.

Una curiosidad más que te presento a continuación:

1. Detroit, EE UU
Delincuencia, contaminación y deteriodada infraestructura

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2. Accra, Ghana.
Feo, caótica, en expansión y completamente indiferente a su ubicación frente al mar.

3. Seúl, Corea del Sur.
Según un comentario, ’se extienden las autopistas y edificios de apartamentos de hormigón estilo soviético, horriblemente contaminados. Tan opresivamente suave que conduce a la población al alcoholismo.’

4. Los Angeles, EE UU
Una elección discutible, colocado aquí debido a su ‘ incontrolada contaminación, tráfico espantoso y feas autopistas.’

5. San Salvador, El Salvador
Reconocida como capital centroamericana más sucia.

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6. Chennai, India
La India te enamora o la detestas pues es ruidosa y muy sucia así que entiendo la votación.

7 Arusha, Tanzania.
Una maravilla natural que es mejor abandonar cuanto antes.

8. Chetumal, México. Combina lo peor del turismo de masas con la decadencia de la periferia. No le encantará, precisamente.

En fin, por mí incluiría Santiago de Chile, que me pareció sucia y gris, aunque los chilenos sean encantadores.  ¿Y tu, que ciudad añadirías a esta lista de las ciudades más odiadas por los turistas?

Vía lonelyplanet.com