La región de Capadocia, en Turquía, ofrece al turista un increíble paisaje lunar que se formó por las erupciones de tres grandes volcanes hace millones de años y que además esconde innumerables ciudades subterráneas.
Situada entre tres pueblos, Nevsehir, Avanos y Urgup. La región de Capadocia se encuentra en medio del desierto de Anatolia central, a 320 kilómetros al sur de Ankara, la capital de Turquía, y cuenta con 250 kilómetros cuadrados de castillos fortificados e iglesias secretas y mazmorras.
Históricamente, la Capadocia fue un lugar muy codiciado ya que se encontraba en medio de las extensas rutas comerciales que conectaban los grandes imperios. Quien controlara la Capadocia controlaría dichas rutas, de modo que los habitantes de la zona, para defenderse de las continuas guerras, construyeron ciudades subterráneas cavadas en las montañas y túneles llenos de trampas para defenderse de los ataques.
Se han encontrado cerca de 200 ciudades intactas bajo Capadocia aunque los expertos creen que hay muchas más. Uçhisar, una de las ciudadelas mas antiguas e importante del mundo, se encuentra en este lugar. El lugar es increíble y contemplándolo es fácil imaginar el enorme esfuerzo que sus creadores realizaron para construirlo. Su estructura nos recuerda a una colmena, y sus estancias están entrelazadas por numerosas escaleras, corredores y túneles.
Es aquí donde se localiza el castillo de Uchisar, conocido como El Kale, una enorme estructura coronada por varios picos que parecen torreones. Lo más llamativo del lugar es que las puertas que dan acceso a estas galerías están ocultas bajo enormes piedras que hacían la función de puertas infranqueables.
Otra de las ciudades mas importante de la Capadocia es Urgup, donde se produce un extraordinario contraste entre sus milenarias casas trogloditas y sus construcciones modernas. Fue aquí donde se establecieron los primeros asentamientos de la zona y posee las iglesias trogloditas más antiguas de la región. Los viajeros pueden vivir la experiencia en primera persona, pues muchas de las cuevas han sido reconvertidas en hoteles conservando la estructura original y es posible tomar una copa en un bar o discoteca que cuenta con pinturas rupestres.
En la Capadocia también encontramos las conocidas como Chimeneas de Hadas, unas enormes columnas de roca que se formaron por la erosión del viento y del agua durante años, y que hacen posible un paisaje verdaderamente singular, de gran belleza, hasta el punto de que la zona ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Muchas de estas chimeneas fueron habitadas durante años y en la actualidad algunas de ellas son usadas como albergues para turistas.
Según sus habitantes, la zona es un centro de actividades misteriosas y mucho se ha hablado de supuestos campos magnéticos curativos o incluso avistamientos de ovnis en la antigüedad. Pero más allá de la superstición, lo cierto es que la Capadocia es un lugar misterioso en sí mismo que nos devuelve ecos del pasado y que verdaderamente merece la pena visitar.

Las fallas se organizan por las comisiones de fallas. En varios chaflanes de Valencia, los vecinos se constituyen en comisión fallera, buscan un bajo para reunirse, buscan dinero de los comerciantes de la zona para que paguen los monumentos, buscan publicidad, etc. Cada año nombran a una mujer, fallera mayor, y a otra fallera mayor infantil.
Es de destacar en algunas de ellas la impresionante iluminación de sus calles; una de las más importantes es la Falla Sueca-Literato Azorín. 


Allí, con las flores, se hace el manto de la Virgen. Al principio solo hay un esqueleto hecho de madera con la cara de la Virgen; una vez finalizada la ofrenda, ese equeleto queda cubierto por las flores que las falleras han ido llevando y componen su figura con un manto de flores. Lo mejor es ir la tarde del 19 a ver como ha quedado de engalanada La Plaza de la Virgen.
La noche del 19 de marzo se queman todas las fallas en este orden: primero las infantiles, luego las de los barrios, después la ganadora del primer premio y por último la de la plaza del Ayuntamiento. Es de rigor que la fallera mayor encienda esta última y llore embargada de emoción viendo como se quema la falla de su reinado al compás del himno de Valencia. Con
La ruta se inicia en
A 30 kilómetros de Wurzburg, atravesamos
Atravesando el Castillo de los Príncipes de Hohenlohe en Schillingsfürst, llegamos a 