Uruguay, un viaje recomendado

Escrito el 8 de Febrero de 2011 por turisticut

Uruguay ha sido seleccionado entre los destinos recomendados por el National Geographic Traveler para 2011. Una lista de lugares 20 que se completaba con la capital mongola, Ulán Bator, los lagos Plitvice en Croacia, la isla caribeña Dominica, Namibia, las “highlands” escocesas, la isla de Tasmania en el océano Pacífico y la costa del mar Negro en Crimea, Ucrania.

La National Geographic destaca en primer lugar el tamaño de nuestro país, lo que es una ventaja, ya que lo hace fácil de abarcar.

La capital es Montevideo.  La ciudad cuenta con una bahía que forma un puerto natural, siendo el más importante del país. La ciudad de Montevideo es la cuna del tango, el candombe y la murga uruguaya, y cuenta con diversas actividades relacionadas con estos estilos musicales. Vibra al ritmo del candombe, el atronador sonido afro uruguayo que, con tres tambores, alimenta desfiles callejeros espontáneos, se destaca al “Desfile de las Llamadas” como el evento más promocionado del Carnaval nacional.

Por su parte, Colonia del Sacramento, está situada al sureste de la capital, a una distancia de 177Km, es  una ciudad emplazada sobre el cabo que forman las puntas de San Pedro y Santa Rita. Su barrio histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad y se presenta a los viajeros como una ciudad que invita a caminar por sus calles ondulantes de adoquín.
Una curiosa recomendación que se hace es ir al Interior a “jugar al gaucho” en algún rancho lujoso o en las “tradicionales” estancias.

Otra opción que se ofrece a los turistas es la de tomar sol y practicar surf en las playas de Punta del Este, “la estrecha península que divide las aguas del Río de la Plata y el océano Atlántico”.

Vía La República

Top 5 destinos playeros en Rocha, Uruguay

Escrito el 21 de Julio de 2010 por turisticut

A lo largo de sus 180 km de costa, el departamento de Rocha, Uruguay, ofrece un puñado de destinos con carácter propio y paisajes ideales para unas vacaciones a puro relax.

Barra de Valizas
Se dice que es la versión cool de Cabo Polonio, porque es el destino elegido por fotógrafos, intelectuales, artistas, homeópatas y europeos.

Durante el día, la playa obliga. El kit básico es un buen mate, libros y una buena dosis de capacidad introspectiva. Los más activos eligen cruzar el arroyo Valizas en bote y subir el cerro de la Buena Vista, desde cuya punta se divisa el “Cabo” y la laguna de Castillos.

El manual del buen valizero establece que todo es comunitario y la rutina, mala palabra, pero fundamentalmente apunta a una tajante oposición a cualquier forma de alumbrado público. Algunas casas con luz eléctrica ya hay, pero muchos prefieren prescindir de ella. Conseguir alojamiento no es tarea sencilla, sobre todo a partir de fines de diciembre. En el hostal frente a la placita recalan los mochileros, las familias eligen alquilar una casa y el resto se las arregla entre dos o tres lugares.

No te pierdas el B&B Lucky Valizas, frecuentado por jóvenes, científicos que buscan conectarse con su costado más sensible y algún ejecutivo camuflado como un bohemio más. La otra opción es la Posada Eireté, de la artista plástica María Antonia Beloso.

Punta del Diablo
La prohibición vigente de construir en la franja costera, mantiene a salvo el encanto multicolor del despliegue de ranchos con techo de paja en el acceso de la playa de La Viuda. Allí se puede encontrar a Ernesto Laguardia, responsable del restaurante El Viejo y el Mar.

Hay citas ineludibles. Una es sentarse en las rocas para ver llegar las barcas anaranjadas cargadas de pescados y camarones. Otra es el paseo al atardecer por la feria de artesanos, para terminar picando algo en Al Pairo, uno de los pocos que conserva a rajatabla la tradición culinaria, en base a miniaturas de pescado y buñuelos de algas.

En cuanto a lo nuevo, hay que rastrear hacia la playa de la Viuda, la favorita de los jóvenes. En esa zona se están sumando casas de estilo racionalista y nuevas posadas, por ejemplo La Viuda del Diablo. Surgió como un bar de playa y fue tomando la forma de un sólido complejo de suites modernas, con jacuzzi y decks que miran al mar.

Si quieres evitar el tumulto, es preciso cruzar hacia Playa Grande (en el norte), una gran bahía de arenas blancas dentro del Parque Nacional Santa Teresa. Para conocer el parque, conviene ir en coche de alquiler o autobús. Son apenas unos minutos para descubrir sus bosques de palmeras que terminan en playas increíbles como La Moza y la del Fuerte de Santa Teresa, esa solidez del siglo XVIII que enorgullece a los uruguayos. A la noche, la movida se concentra cerca de la playa Rivero.

Cabo Polonio
Sin calles, luz eléctrica, teléfono ni agua potable, la única presencia con mayúsculas en Cabo Polonio es la de la naturaleza. La falta de servicios obliga a ejercer la creatividad en todas sus formas; unos buscan formas alternativas de energía, otros hacen honor al reciclaje o pintan las paredes de chapa corroídas por el salitre. Lo que no se tiene se compensa con lazos cooperativos, casi como una obligación social que trasciende afinidades.

La comunidad poloniense es una rica mezcla de tribus: viejos hippies, pescadores, ecologistas, autoexiliados, músicos, artesanos, alternativos. Ahora se han sumado los yuppies, afincados frente a la Playa Sur, zona a la que llaman “Beverly Hills”, con casas más parecidas a las de La Barra esteña que a las del propio Cabo.

Si vas a pasar el día, puedes empezar por Playa Norte y almorzar en el restaurante de la hostería La Perla. Siguiendo por la costa hasta la península, es un clásico subir al faro y observar las tres islas sobre las que se desparrama una importante colonia de lobos marinos. Al atardecer manda Playa Sur, entre guitarreadas y mates.

Buscar donde dormir es parte de la experiencia del Cabo. Algunos llegan con algo reservado y el resto, la mayoría, pulula por todos lados en busca de un rancho desocupado. Entre las posadas, modestas todas, la de Los Corvinos se distingue por originalidad. Los más bohemios acampan alrededor de la  posada La Cañada, en un camping tácito, no habilitado oficialmente.

No dejes de pasar la primera noche sin luz. Es un antes y un después, aseguran. Estrellas y luna reemplazan al alumbrado público, lo mismo que las velas que encienden en cada ranchito, y obligan a imaginar más que a ver.

La Pedrera
Si bien está lejos de las luces y el show off esteño, supo reaccionar rápido y acoger la demanda de un público desertor del turismo de Punta. Entonces comenzaron a proliferar tiendas de diseño, festivales de jazz y cine, y la Posada del Barco (ex Saint Michel) dejó de estar sola para competir con otros alojamientos de categoría.

El rubro gourmet creció tanto que ya se habla de polo gastronómico, si se tiene en cuenta la cocina de autor de Perillán y el flamante John Fonda, para combinar tapas mediterráneas y cerveza frente al mar, sin olvidar la buena mesa de Lajau, el concurrido Dón Rómulo y Costa Brava, catalogado como el mejor por los lugareños.

Anchas las playas, hay para todos los gustos. Desplayado es la más familiar, ideal para los chicos por la bahía que se forma junto a las rocas. La playa del Barco congrega la movida juvenil y a los surfers en particular, pues allí se forman grandes olas. Su proyección es el resto-pub Fulano y su amplio deck a metros del mar, donde el agite sigue hasta pasada la medianoche.

Los que prefieren playas más solitarias se alejan hasta Punta Rubia o Tajamares.

La siguiente escala hacia el este es San Antonio. Su entorno salvaje de monte nativo enamoró a David y María Tezanos Pinto, que un día dejaron Barrio Norte para instalarse con sus hijas aquí y así surgió la Posada San Antonio.

Si la tendencia es lo agreste y semioculto, la Posada Buscavida cumple con ambos criterios. Ubicada en Oceanía del Polonio -a 24 km de La Pedrera-, sólo llega el que le pone ganas, porque la única indicación desde la ruta 10 es un par de carteles que hay que saber descifrar entre los médanos.

Vía lugares de viaje.com

Un paseo por Punta del Este

Escrito el 26 de Abril de 2010 por turisticut

Llegar por primera vez a Punta del Este es llegar a un destino turístico que lo tiene todo para disfrutar, divertirse y relajarse; volver a visitarla es tener la certeza de que todo esto ocurrirá.

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Mundialmente reconocido como uno de los más exclusivos balnearios de América del Sur, Punta del Este es de esos lugares que combinan sofisticación y naturalidad en medio de una geografía perfecta. Punto de encuentro de la jet set, cuenta con casas típicas, edificios modernos, un puerto de gran infraestructura, restaurantes y la presencia de las principales cadenas hoteleras del mundo.

La variedad de sus turistas está a la altura de la cantidad de opciones que ofrece. Este rincón del Uruguay recibe a viajeros de toda Latinoamérica, Europa, y Canadá, y es el segundo hogar de muchos argentinos.

El centro y gorlero
La parte más tradicional de Punta del Este se encuentra en “La punta”, lugar exacto donde la península se hace evidente. Gorlero, su principal avenida, concentra la mayor cantidad de locales comerciales, confiterías, cines, casinos y es desde siempre el punto de encuentro para los más chicos. Esta arteria de poco más de diez manzanas se corona en la Plaza Artigas, donde se desarrolla una feria de artesanos con productos en cuero, piedra, metal y vidrio.

La Punta es también el lugar donde la playa mansa se une con la playa brava, donde se encuentra el puerto de barcos fastuosos y el exclusivo Yacht Club de Punta del Este. Los modernos edificios se mezclan con residencias tradicionales y todo es un paseo: suntuosas casas, esmerados jardines, amplias avenidas, boulevares y una calidad difícil de encontrar en otras ciudades sudamericanas.

La rambla costanera que envuelve a la península y el puerto con sus lobos marinos son recorridos ideales para hacer en auto, bicicleta o a pie. El Faro de Punta del Este, construido en 1860 para orientar a los navegantes y de 45 metros de altura, cuenta con un ascensor al cual es posible acceder a través de una escalera en forma de caracol.

Las Playas de Punta del Este

Punta del Este tiene una ubicación privilegiada desde donde se puede ver tanto el amanecer como el atardecer sobre el mar. La playa Brava es de las más concurridas, se encuentra muy cerca del centro y se caracteriza por la escultura de “los dedos” que emergen de la arena. Este Monumento al Ahogado es también una advertencia.

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A partir de esta playa y pasando el puente de La Barra, todas las playas ofrecen olas y surf, mientras que del otro lado, hasta Solanas, todo es playa mansa, sin olas, ideales para nadar y practicar windsurf.

La mansa es una gran bahía de aguas tranquilas y arenas gruesas. Su profundidad varía, es realmente profunda y cada vez más llana a medida que se acerca al puerto. En la Parada 3 de la mansa, desde el Club de Pesca, hasta la parada 1 hay un puente de madera sobre la playa donde la gente transita disfrutando la vista de la bahía.

Solanas

Es la primera playa de Punta del Este. Actualmente es una de las preferidas por la familia por ser de aguas poco profundas, calmas y por contar con reparo natural. Solanas finaliza en la “rinconada” donde ingresa espectacularmente al mar una gran formación rocosa denominada “punta ballena”. El atardecer de Solanas es un clásico de Punta del Este.

Isla Gorriti

Cada día sus 21 hectáreas son recorridas por visitantes que llegan para gozar de una naturaleza inigualable, pero también de sus dos hermosas playas: Puerto jardín y Playa Honda. La isla cobija como un puerto natural a todas las embarcaciones que llegan y es un sitio excepcional para practicar deportes acuáticos. Diariamente salen excursiones en barco para ir a visitar la isla.

Isla de Lobos Marinos
En estas 41 hectáreas de superficie rocosa se encuentra la colonia más grande de lobos marinos de América del Sur, frente a las playas oceánicas de Punta del Este, a 12 km. de la costa.

La Barra

En la década del ‘40, la Barra era un pueblo de pescadores que algunos elegían para construir sus casas de verano. Con el tiempo estas pintorescas construcciones con techos de chapa pintada y paredes revestidas de madera, se han convertido en uno de los puntos preferidos de Punta del Este.

Para llegar hasta La Barra había que cruzar el arroyo Maldonado por un puente de madera hasta que, en 1965, el ingeniero Lionel Viera construye el famoso “Puente ondulado” de doble vía, hoy ícono del lugar. El Arroyo es ideal para la práctica de deportes náuticos y pesca deportiva.

Más adelante, parajes como el balneario El Tesoro, las playas Montoya, Bikini y Manantiales, han convertido a La Barra en uno de los más importantes centros turísticos con servicios para todas las exigencias. En la actualidad allí se desarrolla la principal actividad nocturna del balneario. En sus calles se congregan importantes restaurantes, bares y modernos clubes bailables. La playa Montoya, de las más antiguas de La Barra, se caracteriza por su extensión y es concurrida durante todo el año por surfistas y amantes del deporte. Bikini es centro del jet set y Manantiales se caracteriza por su gran cantidad de arena, aguas profundas y oleaje. También es muy concurrida por celebridades. Además, cuenta con un parador que ofrece comida y alquiler de sombrillas.

José Ignacio

Originalmente un pequeño pueblo, hoy es un reducto de estrellas con casas de verano para pasar sus vacaciones alejadas de la prensa y los fans. A 40 kilómetros de Punta del Este, en el kilómetro 182 de la Ruta N° 10, el viajero se encuentra con un paradisíaco y apacible rincón de la costa atlántica uruguaya; una pequeña península que se interna en el mar. Un balneario donde la tranquilidad y la paz son sólo interrumpidas por el viento. Se halla entre dos lagunas, la Garzón y José Ignacio y sus pescados y mariscos son de los mejores de Punta del Este. En sus inmediaciones existe una zona de pequeñas chacras turísticas que contienen una lujosa infraestructura de veraneo y que a pesar del aumento de turistas, tiene aire a pequeño pueblo ideal para descansar cerca del mar.

La Noche en Punta del Este

Al llegar la noche, Punta del Este se transforma para desplegar una energía de la que es imposible no contagiarse. Parece increíble que después de todo lo que ofrece durante el día, también se ofrezca tanto de noche, pero lo cierto es que la brisa nocturna invita y los boliches, restaurantes y espectáculos se cuentan por decenas. Y por supuesto, “la noche termina en el Conrad”, el Hotel Casino más importante de Punta del Este. Después de un día de playa que puede extenderse hasta bien entrada la tarde, vale la pena tomarse un descanso porque Punta del Este nunca duerme.

DATOS ÚTILES

Dónde comer

* Lo de Charlie. Variedad y excelente atención. Calle 12 entre 9 y 11.
* Novecento – La Barra. Se luce en cada plato. Ruta 10 y Las Sirenas.
* Isidoro. Cocina y excelente atención. Rambla del Puerto y Calle 21.
* La Posada del Puerto. Especialidades en mariscos. Rambla del Puerto.
* Yacht Club Uruguayo. Justo en el Puerto de Punta del Este.
* Virazón. Pescados y mariscos. Rambla del Puerto y Calle 28.

Dónde dormir

* Complejo Lincoln Center
* Hotel Mantra
* Hotel Conrad
* Apart Baie des Anges
* Serena
* Hostel Backpacker de La Barra
* Hotel L’auberge
* Hotel Las Dunas

Buques a Montevideo

Los buques cruzan el Río de la Plata hasta las ciudades de Colonia, Montevideo y Piriápolis en viajes de hasta tres horas. En temporada recomendamos hacer reservas con anticipación.

Vuelos a Punta del Este

Punta  del Este está conectado con todo el mundo a través de los aeropuertos de Montevideo y Buenos Aires junto al de Laguna del Sauce. A partir del año 1998 se puede llegar directamente a Punta del Este ya que el nuevo aeropuerto puede recibir aviones de gran porte. Las rutas del “puente aéreo” (Buenos Aires – Montevideo y Buenos Aires – Punta del Este) son atendidas por Aerolíneas Argentinas y Pluna–Varig.

Vía vacaciones-viajes.com