Puerto Viejo, Pura Vida

Costa Rica sigue siendo un destino inexplorado por el turismo en masa y uno de los sitios más exóticos en el mundo.

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Puerto Viejo, un pequeño pueblo caribeño cercano a la frontera de Costa Rica con Panamá, es quizá el secreto mejor guardado del Caribe. Todavía no está contaminado por el asfalto ni el cemento de los estrellados hoteles “todo incluido”, ni sobrepoblado por turistas cariblancos con relleno abdominal, o parejas en intensa luna de miel. Aquí sólo existe un cajero electrónico, el trasporte de moda son las bicicletas con freno de pedal y canastilla de acero, la bebida típica es la popular hiel, un refresco de jengibre con generosas gotas de limón, y el almuerzo tradicional es el casero rice and beans, sabroso arroz con frijoles negros cocido con agua de coco. Y definitivamente, el deporte oficial es el surf. Aquí, el Caribe muestra sin caretas todos sus matices y colores para una relajada visita, más excitante aún si sabemos que en este auténtico paraíso podemos enfrentar la ola más potente de Costa Rica, la popular Salsa Brava.

A Puerto Viejo se llega desde San José tras cuatro horas de viaje observando el exuberante bosque lluvioso del Parque Nacional Braulio Carrillo, decenas de pequeñas casas de colores al borde de la carretera, enormes reptiles tomando sol a la orilla de ríos cristalinos, y extensas plantaciones de banano, cocoteros y café, uno de los mejores del mundo. Así es Costa Rica, un país rebosante de vegetación en cada rincón, ángulo o punto cardinal. Crecen árboles y plantas en las delgadas fisuras de las veredas y pistas, musgo en las ventanas de los microbuses, y hasta hojas en las maderas que cercan sus campos. Y no es exageración.

El camino asfaltado termina acá. La principal avenida que cruza todo el pueblo está afirmada con pequeñas piedras y hay un par de calles que la cruzan hasta perderse en las olas. Eso es todo. La mayoría de hoteles o cabinas se han instalado al borde del mar y se encuentran dispersos en alguna de las cinco playas que hay en Puerto Viejo de Talamanca. La de mayor diversión es la zona de Salsa Brava, en el corazón del puerto y frente al legendario bar Stanford, desde donde se ve toda la acción.

Hace no más de 60 años, cuando la discriminación hacia la población negra de Costa Rica aún no era desterrada, esta zona del Caribe sur estaba completamente relegada. Y se puede decir que la enérgica ola de Salsa Brava fue la que le abrió las puertas a este rincón olvidado por el hombre. Llegó 1949 y los descendientes de jamaiquinos y afrocaribeños que vivían en esta tierra por fin se pudieron movilizar libremente por todo el país, y viceversa. Aunque las pequeñas comodidades como la electricidad, el asfalto y las líneas de teléfono tardaron en llegar, esto nunca fue un impedimento para que las tribus de surfistas de todo el mundo buscaran la manera de plantarse con su tabla en este pedazo de Caribe.

En un inicio llegar a Puerto Viejo era una odisea de una semana viajando en los destartalados buses interprovinciales e intercalando el recorrido sobre ligeras canoas que atravesaban algunos ríos. Ahora se llega en pocas horas desde San José, la capital; los caribeños abrieron sus puertas al turismo, y es muy fácil encontrar excelentes locales con vista al mar turquesa donde el calypso y el reggae fluyen suavemente al caer la tarde. Sin embargo, la ola sigue siendo la misma.

Vía viajeros.com

Surfeando en Tarifa

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Hoy me ha llamado Juantxo, está surfeando en Tarifa desde principios de julio y quiere que me vaya para allá antes del quince, pues se le acaban las vacaciones y tiene que regresar a Madrid.

En fin, tengo una semana para aprender a surfear (Juantxo dixit) y las maletas preparadas para irme después de la siesta (la menda dixit).

Pero antes me he informado de “lo que me espera” y, por lo pronto, ya sé cuáles son las seis zonas principales (entre Tarifa y Cádiz) para practicar surf.

El Balneario (al oeste del puerto de Tarifa).

Con fuertes olas de sur o nordeste, esta playa posee excelentes condiciones. Hay que tener mucho cuidado con las rocas de la playa y los vientos fuertes de Levante, que te pueden arrastrar mar adentro.

El Búnker (al final de la playa del cuartel, frente al Hotel Punta Sur).
¡Mucho cuidado con las rocas!

El lugar secreto (al final de las Dunas, pasado Casa de Porro. Se llega por la carretera militar que conduce a la punta entre Las Dunas y Bolonia).

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Con buenas olas de sur y sudeste, esta playa ofrece un surf excelente. Ojo con la roca que sale de la ola. Condiciones excelentes con unos alrededores impresionantes.

Yerbabuena (3 kilómetros pasado Barbate en dirección Caños de Meca).

Esta ola de derecha se pone muy bien con un oleaje sur a sur-oeste. ¡Ten cuidado con las rocas y los ladrones!

Caños de Meca (pasado Vejer de la Frontera a la izquierda).

Si tienes suerte y hay mar con oleaje alto, de sur o suroeste, puedes disfrutar de condiciones parecidas a las de Hawaii. Ten cuidado y sal de la ola antes de que te eches encima del rif.

El Palmar (En la misma dirección de la anterior, se accede por la misma carretera).

Olas de derecha e izquierda, mejores con vientos leves del oeste. Esta playa da al oeste y las olas alcanzan hasta tres metros de altura. Pese a que las olas son muy fuertes, es la zona más regular de la costa y en la que casi siempre, aunque no haya buenas condiciones, puedes surfear. Casi todo el fondo de la playa es de arena, hay muy pocas rocas. A la izquierda, ¡ojo con las fuertes corrientes que arrastran mar adentro! El mejor sitio está entre la carretera de acceso y la torre de piedra.

La Barrosa-Roche (ve dirección oeste después de El Palmar y sigue las señales hasta el Camping Roche).

Una serie de playas con olas de izquierda y derecha, con fondo sólo de arena.

Imprimo y me voy. ¡Chao!

Vía tarifasur.com